Diaro de la Construcción

La madera no se corroe, no produce alteraciones alcalinas con los áridos, no genera problemas de presión interior por cristalización de sales, ni se deteriora por la agresividad química de sulfato y magnesio sobre los productos de hidratación del cemento; características que nos acercan a una alternativa arquitectónica segura en zonas costeras: construir con madera.

El relacionar la madera con los ambientes marinos, así como su adecuación y durabilidad es una práctica habitual tradicional. La construcción de viviendas de madera en las zonas pesqueras es algo que encontramos habitualmente en las escasas costas en las que el turismo del sol y la playa no han arrasado, pero también tenemos un buen ejemplo de comportamiento de ello en la construcción naval.

No cabe duda de la antigüedad del uso de éste material en ambientes marinos con la construcción de todo tipo de barcos, diseñados para mantenerse en flote con materiales de poco peso, pero también resistentes a las aguas por las que navegaban, salinas o dulces; inclusive en el diseño de depósitos de sal para evitar nevadas o industrias del sector a diferentes escalas.

El problema de la madera con las zonas marinas se baja en las zonas en las que el agua y la humedad varían, produciendo una constante variación de humedad en el material, nada aconsejable por la proliferación de ataques.

Cuando una madera queda sumergida totalmente en agua salada, la sal y la humedad no le afectan, inclusive, se hace más resistente: antiguamente para adquirir una mejora de su tratamiento y retardar el ataque de hongos, se amaraban las piezas, es decir, se sumergían un tiempo bajo el mar para que las sales que absorbía el elemento la protegiesen. En el caso contrario, una madera expuesta al ambiente salino exterior posee una degradación similar a otros ambientes.

En Bergen, ciudad noruega, existen unas viviendas de madera -que figuran en la lista de la UNESCO sobre “edificios en el mundo dignos de conservación”)- y que se mantienen en pie después de 700 años. El tratamiento que tuvo la madera durante muchos años fue la impregnación de agua salada.

En cambio, lo que si hay que tener en cuenta es que dicha salinidad si afecta a las herrajes y uniones metálicas que tenemos en las estructuras y revestimientos. Se tiene que estudiar y analizar bien la protección de los mismos o la elección de metales resistentes, para evitar la corrosión.

Por ello, la adecuación de éste material en dichos ambientes, lo hacen casi único en seguridad, estabilidad, durabilidad y confort.

Fuente: Beatriz Segura – Habitarte Arquitectos – www.maderea.es

Fuente imagen: www.plataformaarquitectura.cl



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