Diaro de la Construcción

Los investigadores españoles Sandra Manso, Ignacio Segura y Antonio Aguado, han estudiado durante los últimos años un nuevo material, al que denominan “hormigón biológico”, que presenta interesantes ventajas medioambientales, térmicas y decorativas, en cuanto a la construcción de fachadas verdes se refiere.

Según detalla el portal español Arquitectura y Negocios, dicho material se presenta como un nuevo concepto de “jardín vertical”, con relevantes ventajas respecto a los sistemas tradicionales, que habitualmente requieren de soportes y estructuras portantes, recipientes o contenedores para los elementos vegetales, así como un sustrato orgánico que permita el crecimiento de los mismos. Por el contrario, en las fachadas de “hormigón biológico”, los organismos crecerían directamente en la superficie del hormigón, lo que facilita su puesta en obra y mantenimiento, haciéndolo apto tanto para nueva construcción como para rehabilitación.

Se trata de un innovador sistema formado por tres capas: la capa soporte, compuesta por hormigón convencional de cemento Portland; la capa impermeabilizante, que protegerá a la anterior de la humedad y las posibles filtraciones; y la bio-capa, formada por el “hormigón biológico”, un hormigón de cemento rico en fosfato de magnesio, que permite reducir el pH del mismo a los niveles requeridos para que se produzca la proliferación de los microorganismos (hongos, musgos y líquenes), entre 6,5 y 7,  junto con una humedad relativa en torno al 60%.

Entre las ventajas de este nuevo material, podemos destacar su contribución a la reducción de la polución, puesto que los tipos de musgos y líquenes utilizados absorben el CO2 y lo transforman en O2, contribuyendo de este modo a la mejora de la calidad ambiental.

También tiene la capacidad para captar la radiación solar, lo que permite regular la conductividad térmica, mejorando el aislamiento de la envolvente vertical del edificio.

Y por último hay que destacar el valor estético añadido a la fachada, que presentará una variación en sus tonos con carácter estacional, pasando del color verdoso en invierno, época en la que proliferarán los musgos y hongos, al ocre, propio de la desecación de los mismos en la estación seca.

Fuente: www.arquitecturayempresa.es

Fuente imagen: www.arquitecturayempresa.es – Universitat Politècnica de Catalunya



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