Diaro de la Construcción

A pesar de que diversos gobiernos han comprometido el logro, el fin de los campamentos en Chile se está convirtiendo en una meta cada vez más lejana.

En el último catastro de asentamientos informales, realizado en 2011, se contaron 657 tomas, donde vivían 27.378 familias. Ahí se estableció un plan para conseguir lograr una meta durante esa administración, que luego se extendió a 2018.

Sin embargo, un informe solicitado por El Mercurio, a través de la Ley de Transparencia, muestra que tal objetivo continúa distante.

Cinco años después del catastro, apenas se han cerrado 237 campamentos, que corresponden al 36% del total. Otros 420 están en la categoría de vigentes.

El contexto es aún más preocupante, de acuerdo con un estudio realizado por la ONG Techo. Según éste, de los 420 campamentos vigentes, 160 han aumentado su población en 5.048 familias.

Además, entre 2014 y 2016 se han generado 62 nuevos campamentos, que han sumado 4.955 familias. Así, en total, entre 2011 y 2016, 10.003 familias llegaron a campamentos por 7.826 que los dejaron.

El incremento contrasta con la promesa planteada por el gobierno anterior, que fijó 2018 como plazo de término de los campamentos, a partir de soluciones encaminadas, con entrega de subsidios. Sin embargo, factores como la migración y el auge minero generaron un aumento de las tomas.

La meta establecida por el actual gobierno es cerrar 235 campamentos, entre 2014 y 2017. Ese año, además, se espera avanzar en la eliminación de otros 75.

Fuente: impresa.elmercurio.com

Fuente imagen: Flickr –  Poorvincent



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