Diaro de la Construcción

La encuesta Casen 2015 confirmó una tendencia que ha venido asentándose en los últimos años: el incremento sostenido de las familias allegadas en el país. Según el estudio, hoy existen 16.706 grupos más que optan por compartir un techo y un presupuesto familiar, ante la imposibilidad de vivir en forma independiente. En total, hay 655.398 familias que viven en esta situación en el país.

Este incremento es el que explica un alza del déficit habitacional, de acuerdo con un análisis realizado por Libertad y Desarrollo (LyD). El instituto elaboró una metodología, a partir de la última encuesta de caracterización socioeconómica (Casen) de 2015, dada a conocer por el Gobierno el 22 de septiembre pasado, sin detallar los resultados en áreas como educación, salud y vivienda.

Según el estudio de LyD, en Chile hay un déficit habitacional cuantitativo de 1.009.172 familias que requieren una vivienda. La cifra es mayor en 5.441 que las 1.003.731 familias que en 2013 demandaban una propiedad.

Si se analiza el 60% de la población más vulnerable, el déficit cae en 6.237, de 728.228 en 2013 a 721.991 en 2015.

Otra cifra que cae es el hacinamiento. El nivel alto o crítico baja de 26.020 en 2013 a 21.994 en 2015 (4.026 casos menos) y el medio pasó de 402.055 a 338.861 en el mismo lapso (63.194 casos menos). Así, el hacinamiento ha caído a la mitad entre 1992 y 2015.

“Este análisis muestra que no hay una reducción significativa del déficit general en el largo plazo. Por otra parte, los requerimientos de ampliación han bajado de manera significativa. Habría que repensar si los subsidios de ampliación están apuntando a los requerimientos, porque quizá están enfocándose más en mejorar los barrios”, dice Paulina Henoch, investigadora del programa social de LyD.

Estancamiento

“El Mercurio” intentó conocer la opinión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, pero desde la cartera declinaron referirse al estudio.

Para Slaven Razmilic, especialista en vivienda del Centro de Estudios Públicos (CEP), el déficit “ya no se reduce significativamente. Está estancado al menos desde 2009. Lo positivo es la gradual pero persistente caída del hacinamiento, que es la condición de mayor precariedad. Esto da cuenta de un perfil de allegamiento menos crítico. De hecho, para que esas familias busquen una vida independiente se requiere de alternativas relativamente mejores a su situación actual y muchas de ellas ni siquiera están postulando a los programas de subsidios”.

El análisis también evidencia un alza de viviendas precarias, como mediaguas: si en 2013 eran 31.821, en 2015 aumentaron en 9.737 para llegar a 41.558, después de haber bajado en 20.992 en 2013, tras marcar 52.813 en 2011, por el terremoto de 2010.

El presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Luis Eduardo Bresciani, opina que “si bien la prioridad debe ser reducir los altos índices de allegamiento de las familias más pobres, debido a la poca oferta de viviendas integradas en zonas urbanas consolidadas, especialmente en la Región Metropolitana, las cifras generales muestran nuevas demandas no resultas por políticas públicas, como son el aumento del déficit habitacional de las familias de clase media, debido a restricciones de acceso a créditos y la falta de renovación urbana”.

Fuente: impresa.elmercurio.com

Fuente imagen: www.latercera.com



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