Diaro de la Construcción

Investigadores de Tamices Moleculares y otros Nanomateriales de la Universidad de Cádiz, en España, han obtenido un nuevo revestimiento biodegradable destinado a la restauración del patrimonio histórico.

Se trata de un nuevo material que combina ácido poliláctico, de origen vegetal, y nanopartículas de sílice para obtener un recubrimiento que repele el agua. La utilización de un componente biodegradable lo convierte en reversible, es decir, fácil de eliminar en futuras actuaciones arquitectónicas o patrimoniales.

De acuerdo con los detalles entregados por el equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz, los materiales destinados a las modificaciones en edificios históricos aspiran a ser respetuosos con el medio ambiente y reversibles, es decir, que se puedan retirar de manera fácil cuando se acometan futuras intervenciones.

“El ácido poliláctico es una de las alternativas más prometedoras a los polímeros a base de petróleo, ya que se puede obtener a partir de fuentes renovables como maíz, remolacha, o trigo. Una aplicación innovadora de este material biodegradable es proteger el exterior de los edificios”, explica a la Fundación Descubre la investigadora, María Jesús Mosquera, de la Universidad de Cádiz.

Junto con la reversibilidad, la capacidad de repeler líquidos, es decir, su carácter hidrófobo, supone otra de las ventajas del nuevo material. Según los expertos, el agua se convierte en el principal agente de deterioro en los monumentos. Por un lado, contiene sales disueltas, sobre todo en entornos costeros y, por otro, es el medio donde habitan seres vivos. “Si utilizamos materiales que rechazan el agua evitamos compuestos como las sales y evitamos que haya colonización biológica”, precisa.

Evitar el agua

Los expertos del grupo Tamices Moleculares y otros Nanomateriales de la Universidad de Cádiz se centran desde hace décadas en una línea de investigación dedicada al desarrollo de materiales hidrofugantes con aplicaciones en el campo de la construcción. Su creación más reciente son tejas superhidrofóbicas, es decir, con alta capacidad para expulsar el agua. El siguiente paso de este estudio será comprobar el funcionamiento de estas tejas en edificios reales para verificar sus propiedades.

Fuente: http://www.ambientum.com/

Fuente imagen: Interempresas



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